martes, septiembre 04, 2007

Hacer de la necesidad virtud

Una lectora nos recuerda en El Mundo de hoy, día 4 de septiembre, una promesa electoral de Zapatero, incumplida, como tantas otras. Esa misma promesa ha sido recordada por dos comentaristas políticos, Antonio Papell y Pilar Cernuda.

En un mítin celebrado en Torrejón de Ardoz el día 25 de febrero de 2004, Zapatero dijo,: “Jamás subiré las pensiones a las puertas de una campaña electoral. Eso nunca lo haré“. Sin embargo, estos días pasados y al parecer sin consultar a su ministro y vicepresidente para asuntos económicos, el sufrido y reiteradamente ninguneado Solbes, ha anunciado una inminente subida de las pensiones. Y es que Zapatero no ha habido nada, absolutamente nada, que no haya incumplido.

De momento las cuentas del Estado arrojan superávit. Aunque nadie sabe por cuanto tiempo. Porque parece que la recaudación por IVA empieza a flaquear como consecuencia de la retracción de la demanda. Pero respecto al superávit, lo que unos interpretan como rigor presupuestario, otros, especialmente la sufrida clase media española, lo interpreta como exceso de recaudación. El problema es que no se sabe si en próximos ejercicios será posible mantener todas las concesiones de Zapatero, decididas de forma tan alegre como irresponsable. Muy posiblemente está comprometiendo nuestras pensiones, las de los que actualmente cotizamos.

Pero esta subida de pensiones que ahora anuncia, ¿es generosidad o conciencia social? No, nada que eso, que nadie se engañe. Es, simple y llanamente, perentoria necesidad. Las elecciones están a la vuelta de la esquina y los productos alimenticios básicos, que absorben el 60% o más de una pensión modesta, como lo son la mayoría de las pensiones españolas, van a experimentar una desproporcionada subida que en algunos casos pueden llegar al 20% o más. El pan ha subido ya en algunos sitios un 8% al acabar el mes de agosto, de la noche a la mañana. Los trabajadores y asalariados nos apretaremos el cinturón, donde quizás hayamos de hacer nuevos agujeros. Pero para los pensionistas va a ser una subida inasumible. La van a sentir incluso antes de que la subida de las pensiones se haga efectiva. Sin embargo, Zapatero la vende como si fuera fruto de su inmensa generosidad y sensibilidad social, cuando lo único que hace es tratar de anticiparse a lo que podría llegar a convertirse en un estallido social en el momento más inoportuno para él.

Por tanto, más vale que los pensionistas no se hagan ilusiones. La “generosa” subida de las pensiones nace ya amortizada, neutralizada por las inminentes subidas de los alimentos.

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